29 Jul Cómo saber si tu negocio depende demasiado de ti
Hay una pregunta que suele salir en la primera sesión con una mujer que dirige su propio negocio: ¿cuándo fue la última vez que te tomaste un día entero sin mirar el móvil ni una sola vez? La mayoría tiene que pensarlo bastante rato y la pausa antes de responder ya dice mucho.
Lo he vivido en mis propias carnes en mi negocio y también – como mentora de emprendedoras – me he encontrado con esta situación en negocios de otras mujeres y además de todos los tamaños: desde el que acaba de arrancar hasta el que ya factura de sobra.
De hecho no hace falta tener equipo ni facturar mucho para que tu negocio dependa demasiado de ti. Basta con que, sin darte cuenta, hayas ido cargando sobre tus hombros cada pequeña cosa que había que hacer.
No tiene que ver con el tamaño de tu negocio
Es fácil pensar que esto es cosa de negocios grandes, de las que tienen que coordinar un equipo de diez personas. Pero lo veo igual en mujeres que trabajan solas, que llevan su contabilidad, sus redes, la atención a sus clientas y además el propio trabajo por el que cobran, todo con las mismas dos manos y las mismas veinticuatro horas.
Cuando todo pasa por ti, no es porque tu negocio sea grande. Es porque nadie más lo está sosteniendo contigo, ni siquiera en las partes más pequeñas y mecánicas, esas que no necesitan tu criterio, sólo necesitan tiempo.
La diferencia entre lo que solo puedes hacer tú y lo que solo estás haciendo tú.
Aquí está el matiz que más me interesa: hay tareas que de verdad solo puedes hacer tú, porque son el corazón de tu negocio, y hay tareas que simplemente llevas haciendo tú porque nunca te has parado a pensar que podrían salir de tus manos.
No hace falta contratar a nadie a jornada completa ni montar un equipo para empezar a aligerar esto. Muchas veces basta con encontrar a alguien unas horas al mes para la contabilidad, o con automatizar una respuesta que repites siempre igual, o con dejar que una plantilla haga el trabajo que hoy haces desde cero cada semana.
Las señales que hablan por sí mismas
Hay unas cuantas señales que se repiten mucho en las mujeres con las que trabajo.
Si al final del día sientes que has estado ocupada en mil cosas pequeñas y casi ninguna era la que realmente hace avanzar tu negocio, ahí hay una pista. Si te cuesta imaginar un fin de semana sin abrir el correo ni el móvil del negocio, aunque solo sea para «echar un ojo», esa dificultad también está contando algo. Y si notas que llevas meses diciéndote que «cuando tenga tiempo» vas a delegar algo pequeño, y ese momento nunca termina de llegar, merece la pena preguntarte por qué.
Ninguna de estas señales significa que hagas algo mal. Significa que tu negocio ha crecido apoyado casi entero en tu tiempo, y que ese tiempo, que durante un tiempo te sobraba, ahora empieza a faltarte.
Qué podemos hacer con esto
No hace falta soltarlo todo de golpe, ni sentir que si no delegas no eres una buena empresaria. Lo que sí ayuda es dejar de intentar arreglarlo desde el mismo lugar de siempre —a fuerza de voluntad y de sacar horas de donde no las hay— y entender primero qué patrón concreto es el que te está manteniendo ahí.
Si al leer sobre esto te has reconocido, no hace falta que lo resuelvas todo esta semana. Puede ser suficiente con pararte un momento a mirarte a ti misma y preguntarte qué pequeña cosa podrías dejar de hacer tú sola a partir de ahora.
Si quieres ver con más claridad qué patrón concreto está sosteniendo esa sobrecarga en tu caso, tienes un test de dos minutos en mi web que te ayuda a verlo. Puedes hacer el test ahora y tener tu resultado inmediato, haciendo clic aquí.