Cuándo pedir ayuda para tomar decisiones en tu negocio

Cuándo pedir ayuda para tomar decisiones en tu negocio

Hay un momento en el que una decisión deja de ser solo una decisión y se convierte en una losa, en una mochila llena de piedras que te acompaña en tu día a día. Le das vueltas durante días, la aparcas, vuelves a ella, la comentas con alguien, la vuelves a aparcar. Y mientras tanto, el negocio sigue esperando esa respuesta que no llega.

No hay nada malo en decidir sola. Las emprendedoras lo hacemos constantemente, de hecho.

Seguro que llevas años tomando decisiones tú sola y por tu cuenta, y estoy segura de que muchas (la mayor parte) de esas decisiones han salido bien. El problema no es decidir sola una vez, sino acumular semanas o meses tomando decisión tras decisión sin que nadie más las mire contigo. Con el tiempo esa acumulación pesa, aunque cada decisión por separado parezca pequeña.

En las mujeres con las que trabajo, tanto en mentorías individuales como en los talleres, veo lo mismo: llevan tanto tiempo decidiendo solas que ya no confían del todo en su propio criterio, aunque sigan acertando la mayoría de las veces.

Pedir ayuda no es lo mismo que no saber

Aquí suele aparecer una idea que conviene desmontar: pensar que pedir ayuda significa que no sabes gestionar tu propio negocio, cuando en realidad es justo lo contrario.

Pedir ayuda, en el momento adecuado, es una decisión de negocio como cualquier otra, y muchas veces es la que más tiempo te ahorra.

Yo lo hago constantemente en muchos ámbitos de mi vida: si necesito mejorar mi forma física, si necesito ampliar mis conocimientos, si necesito un asesoramiento en un tema concreto… es normal no saber de todo y dejarse asesorar por alguien que sabe de lo que habla.

No hace falta esperar a estar completamente desbordada. Si llevas semanas dando vueltas a la misma decisión sin decidirte por ninguna opción o si cada persona a la que le preguntas te dice algo distinto y cada vez tienes menos claro qué es lo tuyo, ya tienes ahí dos señales bastante claras.

Lo que suelo ver, tanto en mis mentorías con emprendedoras y empresarias, como en conversaciones sueltas con mujeres profesionales, es que no hace falta una crisis para pedir ayuda. Hace falta reconocer que llevas demasiado tiempo decidiendo sola y que otra mirada, ahora mismo, puede ahorrarte meses de dar vueltas a lo mismo.

Si te has reconocido en algo de esto, tengo un test de dos minutos que te ayuda a ver con más claridad qué patrón concreto está pesando más en tu negocio ahora mismo.

Puedes hacerlo aquí >> Hacer el test

 
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